Francisco Heras: Lecciones que pueden trasladarse al trabajo en Educación Ambiental, tras la pandemia por covid-19

El especialista Francisco Heras, biólogo y educador ambiental del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en España, respondió en entrevista con el Departamento de Educación Ambiental del MMA, respecto a los nuevos valores que deben considerarse desde la educación ambiental en tiempos de crisis, los ejes que podrían plantearse respecto al desarrollo de políticas públicas en el área y el rol de la tecnología, tras la emergencia sanitaria más compleja de los últimos 10 años.

Catalina Rojas O.

P.: ¿Qué valores nuevos se suman a los desafíos de la Educación Ambiental en el marco de la crisis por la pandemia?

F.H: La experiencia ante el covid-19 está proporcionando valiosas lecciones que pueden trasladarse al trabajo en el campo de la educación ambiental. Destaco algunas ideas relevantes:

Sobre lo cercano y tangible tras las amenazas globales: las grandes amenazas de carácter global como el cambio climático son consideradas por muchos como lejanas y abstractas. Sin embargo, la crisis del COVID-19 nos da la oportunidad de reconocer efectos cercanos y tangibles, en ocasiones muy dolorosos, de problemas que parecían ajenos a nuestra vida cotidiana.

Sobre la importancia de anticiparse a los impactos esperables: Una adecuada preparación ante los riesgos evita que nos sobrepasen y limita los impactos sufridos cuando llegan los episodios de crisis. Precisamente ese es un papel esencial de la educación ambiental: prepararnos y capacitarnos para abordar los riesgos ambientales.

Sobre el papel protector de la naturaleza: La conservación de sistemas naturales sanos nos proporciona protección contra las zoonosis, como la Covid-19, pero también contra los efectos del cambio climático y otras amenazas de tipo global. La pandemia subraya el valor de las denominadas “soluciones basadas en la naturaleza”, buscan precisamente sacar el mejor partido de ese papel protector.

Sobre el compromiso social: Ante el Covid-19, las poblaciones de muchos países están dando una lección de solidaridad y compromiso histórica que demuestra la importancia crítica de una sociedad que reconoce adecuadamente la amenaza y colabora para hacerlas frente, aplicando las medidas de autoprotección necesarias y atendiendo a los más vulnerables.

Sobre la necesidad de revisar las prioridades: la pandemia del Covid-19 constituye una dolorosa llamada de atención sobre la necesidad de priorizar la defensa de la vida y la protección de los elementos que la sustentan. Se trata de una premisa básica que desde la educación ambiental debemos seguir recordando.

P.: ¿Cuál es el nuevo rol de la tecnología?

F.H: Sin duda la tecnología nos abre nuevas oportunidades de aprendizaje y de acción. Un buen ejemplo lo encontramos en el movimiento juvenil “Fridays for future”, en demanda de acción frente al cambio climático, que ha podido extender su influencia y su ámbito de acción gracias a las redes sociales. Sin embargo, no debemos perder de vista que, ante la crisis ambiental o la crisis climática, la tecnología es un medio, no un fin en sí misma. Como todo medio, nos ofrece oportunidades y también limitaciones. Lo importante es tener claros nuestros objetivos y la naturaleza de los procesos educativos y capacitadores que deseamos impulsar, para que la tecnología sea un instrumento al servicio de la educación y no acabemos convirtiendo a la educación en un mero campo de pruebas tecnológico.

P.: ¿Qué directrices deben plantear las políticas públicas tras esta pandemia, en materia de educación ambiental?

F.H: En España, un grupo de profesionales ligados a la educación ambiental, que están coordinando la elaboración del nuevo Plan de Educación Ambiental para la Sostenibilidad, han elaborado recientemente un interesante documento, bajo el título “Educación ambiental en la transición post Covid-19” en el que aporta un conjunto de propuestas para las políticas públicas de educación ambiental tras la pandemia. Entre las ideas planteadas, me gustaría destacar:

  • La integración de criterios de sostenibilidad y justicia social en las medidas políticas, económicas y sociales diseñadas desde las administraciones para la recuperación de la actividad tras la etapa de confinamiento.
  • La creación de líneas específicas de financiación del sector de la Educación Ambiental en todos sus ámbitos de acción (comunicación, formación, sensibilización, participación social).
  • El desarrollo de un programa de reconexión con la naturaleza para la recuperación de la salud física, psicológica y social tras el confinamiento. Con adecuadas medidas de apoyo, los equipamientos, empresas y profesionales de Educación Ambiental pueden ser aliados prioritarios para un disfrute seguro y controlado de los espacios naturales, que proteja a las personas y a los valores del territorio.
  • La reorganización de la movilidad urbana para priorizar, con carácter estable, los desplazamientos activos y sostenibles: sin olvidar que esta reorganización requiere, además de un rediseño del espacio urbano, los servicios de transporte público o la normativa, un acompañamiento educativo.
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Publicado en Entrevistas.